A las piscinas naturales con bebés y niños – baños en las pozas y ríos

A las piscinas naturales con bebés yLas dos palabras mágicas,” Verano “y “Calor”, hacen que cada vez seamos más los que aprovechando los días largos y las vacaciones nos escapamos lejos de playas y aglomeraciones, a esos rincones naturales por donde discurren las aguas cristalinas, y donde los más peques disfrutan y aprenden en el entorno natural.
Afortunadamente los mejores lugares no están a pie de coche, sino que tenemos que realizar pequeñas excursiones para alcanzar la ansiada poza o cascada con nuestros hijos.
Lo más importante es afrontar la actividad como lo que es, una excursión a la Naturaleza y llevemos todo lo necesario como ya os explicamos en esta entrada.

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Aunque estemos cerca del coche, la excursión implica ciertos riesgos y debemos poder salir de allí igual que entramos sin ayuda externa. Normalmente no hay cobertura, y los pequeños accidentes como picaduras, cortes, torceduras…etc deberíamos solucionarlos de manera autónoma sin provocar colapsos innecesarios en los medios de rescate.pozas_rio_bebés_niños2.jpg
Las ventajas son muchas, entornos naturales, aguas puras sin cloro añadido, temperaturas agradables, zonas perfectas de juegos donde desarrollar habilidades. Jugar con el entorno es un placer para los sentidos, andar descalzos entre piedras, buscar rastros de animales, seguro que cerca hay plantas que huelen muy bien o con flores espectaculares… en fin, que estamos seguramente de vacaciones pero el lugar es perfecto para aprender muchísimas cosas, entre ellas el respeto a la naturaleza.

Os destacamos cinco puntos importantes a la hora de realizar cualquier excursión para bañarnos en el entorno natural, especialmente si somos responsables de bebés y niños.
1. Acceso y vuelta de las pozas.Es la parte que más descuidamos y donde más accidentes se producen. Normalmente son sendas y hay que prever un calzado mínimo (nada de “chanclas de dedo, que es cortito”), hay piedras sueltas, plantas con pinchos, insectos, reptiles… Por supuesto algo de ropa adecuada, gafas de sol y gorro además de protección solar para la piel. La mochila con lo básico como ya os hemos explicado en otras ocasiones, además de lo específico del baño.
2. Nos bañamos en la poza o en el río… Al llegar tenemos calor, pero algo que no debemos hacer es sumergirnos de golpe en las aguas fresquitas, que según el lugar serán frías. Buscamos un lugar seguro de caídas de posibles piedras y con algo de sombra. Para bañarnos primero metemos los pies, nos mojamos poco a poco y le damos al cuerpo tiempo de habituarse a la nueva situación, evitando los peligrosísimos golpes de calor. Los saltos son un tema aparte y los debería supervisar siempre un adulto con una cierta experiencia. Verificar la profundidad y la ausencia de rocas o ramas peligrosas. Controlar las zonas resbaladizas.pozas_rio_bebé_niños3.jpg

3. Horarios y orientación. Estos son puntos importantes en todas las excursiones. Podemos saber de antemano las temperaturas previstas así como la orientación del lugar y su acceso. Tengámoslo en cuenta a la hora de planificar la actividad. Los horarios de comidas y almuerzos para evitar cortes de digestión, y las horas de sueño de los bebés para encontrar lugares tranquilos y en sombra donde puedan dormir. Para ellos es interesante contar con mosquiteras como las que vienen en los carritos de bebé.

4. La “meteo “y la cartografía. Parece un punto obvio, pero nunca está de más recordarlo. Antes de salir de excursión hay que consultar la previsión meteorológica. Y más si vamos a bañarnos a un barranco, a una cascada… Hacer caso a las alertas meteorológicas. Mirar el mapa de la zona y llevarlo con nosotros para controlar los accesos, y posibles vías de escape así como ver la cuenca de recepción de posibles tormentas si se producen. El mapa siempre nos enseñará y con los pequeños exploradores es una herramienta educativa ideal.

 

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5. El entorno natural. Siempre insistimos en que no nos encontramos en ningún “aquapark “ni piscina artificial. El entorno es lo más preciado y lo que hará que podamos seguir volviendo y disfrutarlo. Lo más importante y que debemos saber transmitir a los más peques es que debemos dejar el lugar igual o si es posible mejor(llevándonos alguna basura u olvido de otros que encontremos) de como estaba al llegar. Ese lugar es la casa de muchas plantas y animales que debemos cuidar. Nada de restos de globos, papeles varios y demás basura.pozas_rios_bebés_niños5.jpg

Como resumen recordar que irse a bañar al río o la poza con niños o bebés es toda una experiencia, pero hay que considerarlo una excursión y como tal hay que tratarlo. Se planifica y se recoge información (horarios, accesos, orientación, meteorología..) y se decide en consecuencia llevando siempre nuestra mochila (agua, comida, botiquín, mapa, toalla, zapatillas agua, ropa de recambio), y equipación adecuada (calzado, ropa, gorro, gafas de sol y protección solar).
Debemos adecuar despacio el cuerpo a la temperatura del agua y evitar los cambios bruscos tanto exterior como interior (bebidas muy frías), en especial en los más pequeños para evitar los golpes de calor. Controlar la caída de piedras, profundidad del agua y zonas potencialmente peligrosas para elegir el lugar y la zona de juegos.flor_insectivora_pozas_rios.jpg
Y sobre todo dejarnos llevar por la magia del entorno. Las pozas siempre han sido hogar de ninfas y si buscamos seguro encontramos su historia a nuestro alrededor… A disfrutar…

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