cuentos e historias familiares para nuestros hijos

Cuentos e historias familiares…

Beiladas – así se llaman en aragonés las tardes alrededor del fuego, las tardes de contar historias, leyendas y cuentos. Cada nación, etnia y comunidad tiene un nombre para estos momentos, cuando el legado cultural, familiar de cada tribu pasa de generación en generación. A los niños se les cuentan cuentos mientras conocen sus raíces, las historias familiares.

¿Cuándo dejamos de hacerlo? ¿Y por qué?

paseando con mi hija por el pueblo de sus bisabuelos

Paseando por las calles de Erla

¿Porque recurrimos solamente a los libros escritos por otros? ¿Las historias de princesas y superhéroes? ¿Porque  las niñas de todos los países conocen la historia de Elsa, de Frozen pero no la historia de su bisabuela?

Estas Navidades me di cuenta que mi hija tampoco conoce ninguna historia… Me di cuenta en la comida de Navidad en el pueblo cuando encendimos el fuego y empezamos a hablar de la familia. Del tío abuelo que emigró a Cuba, del bisabuelo que se fue andando desde las Cinco Villas a Francia, con su mujer y su bebé recién nacido. También me acordé del abuelo húngaro periodista, actor, director del teatro local, quién compaginaba su vida de agricultor con su pasión por la cultura.

Son solo unos pocos de los héroes de cualquier cuento que se nombraron esa tarde, quedando muchos en el tintero… Tantas y tantas historias no contadas, que se van perdiendo si las dejamos caer en el olvido.

Contar historias y cuentos cada día es una de las partes de la crianza de nuestra hija que poco a poco hemos sabido valorar y que esperamos por turnos antes de ir a dormir. Es verdad que siempre leemos, pero al apagar la luz nuestra hija nos pide un “cuento de cabeza”, hemos inventado muchos, pero ahora se nos abre una nueva oportunidad que no vamos a desperdiciar.

foto del bisabuelo húngaro

Bisabuelo húngaro

Pensamos que mi hija con cuatro años es pequeñita y no lo entenderá, ya le contaremos todo cuando sea mayor… Pero, al echar la vista atrás a mi adolescencia, más tarde ya no le interesarán estas historias viejas, si no forman parte de su memoria desde pequeña. Y cuando de adulta, como me pasa a mí, empieza a preguntar, ya los bisabuelos no están para ayudarnos a conocer el legado familiar.

También me he dado cuenta que con tanta tele se nos olvida como contar bien una historia… Como ser un buen narrador. Como convertir la tía abuela María en heroína, como mantener la atención de los oyentes, y como respetar al narrador con un poco de silencio.

Si hay niños presentes y queremos mantener su atención se puede “traducir” la historia y convertirlo en un cuento. Donde hay unos personajes principales, con nombre, su descripción, características  y empezar a hilvanar la historia sin derroteros por aquí o por ahí. Ser claros, agrandar algunos hechos y  describir algún paisaje según la edad mínima de los oyentes. Darle la magia que merece nuestra historia, nuestros orígenes.

Para que años después nuestros hijos lo cuenten a los suyos y los nietos a los bisnietos…

Con un poco de suerte dentro de unos cuantos años a lo mejor nuestras vidas forman parte de un cuento….Erase una vez….

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La corona ermita y fortificación en Erla

La corona, Erla

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