Diario de una emprendedora – el mito del Home Office

Trabajar desde casa o para ser más glamurosos hacer «home office» está de moda. Parece la panacea para el tema de conciliación. Asociamos con el término una imagen de libertad, relax, no estrés y bienestar. Tengo una amiga que tiene 6 hijos y trabaja desde casa, ha escrito 3 libros, tiene un proyecto benéfico y una tienda virtual. Yo tengo una hija y trabajo desde casa organizando varios proyectos. El otro día hablando con ella nos reímos de nuestras aventuras de home office con niños incluidos. Por ejemplo cuando mi amiga estaba en el parque y sonó su teléfono. Dijo a su hija (con ella estaba) que ahora tenía que hablar con un cliente. Cogió el teléfono pero su hija se le acercó y le susurró al oído donde tenía el teléfono «¿Mamá puedo ir a hacer pis en los setos?» Y todo esto susurró con cuidado  al micrófono del teléfono…

Oficina de Verano de Marabico con vistas al parque infantil donde juega Mara

No lo discuto, es una solución para muchos, entre ellos me incluyo y aplaudo todas las empresas que permiten a tiempo completo o parcial trabajar desde casa. En muchos casos, gran parte del trabajo no requiere presencia física en la oficina, se ahorra tiempo en el desplazamiento es una solución buena tanto para la empresa como para el trabajador. Para los padres (tanto papás como mamas) les permite estar con su bebé sin tener que recurrir a la guardería.

Por lo tanto el home office es guay. Por lo menos desde fuera.  

Mara tenía 9 meses cuando comenzamos con Marabico.  Nos lanzamos y empezamos un proyecto teniendo un bebé en casa. Después de 7 años creo que tengo suficiente experiencia para mostrarte la otra cara de la moneda, la que no sale en las fotos #homeoffice de Instagram.  Te recomiendo una prueba… Llévate a tu bebé o tu peque al trabajo un día e intenta trabajar. Y luego me cuentas si aún crees que trabajar desde casa en presencia de tu peque es como sale en estas imágenes de escritorios ordenados en entornos idílicos. 

Trabajar desde casa es ser malabarista del tiempo. Te convierte en un ser maravilloso que tiene al menos 3 pares de ojos, 6 manos y su cerebro es capaz de mantener una conversación por teléfono con un cliente, sacar tu bebé debajo del sofá y pensar en la comida que tienes que cocinar. 

La solución obvia es trabajar cuando tu peque duerme. De madrugada, de noche o si tienes suerte y duerme siesta, implorar a Morfeo que la siesta dure al menos 3 horas para poder avanzar algo. Así que levántate a las 4 de la mañana o cuando todos se han ido a la cama por la noche y reina el silencio, comienza tu jornada laboral. ¿Pero cuando duermo yo? Por el día con el niño despierto imposible, por la noche o de madrugada trabajo… 

 

Trabajar rodeado de juguetes y mirando a reojo el jardín donde juega la peque… Dicen que debería practicar mindfulness…

No, definitivamente trabajar desde casa si tienes hijos ni es glamuroso, ni ordenado, ni impoluto. En Instagram verás fotos de rincones de trabajo muy cuquis, todo muy bonito y limpio, relax total y no aparecen en ningún sitio los millones de dibujos de tus hijos, no aparecen en la foto las manitas pegajosas que tocan el ordenador, ni los juguetes que llenan tu escritorio, ni los gritos en el momento exacto cuando suena el teléfono de trabajo.  

Así que vamos a desmitificar el HOME OFFICE. 

Una de las cosas que más repite cuando hablamos de trabajar desde casa es que tú organizas tu tiempo y el trabajo. Si eres madre o padre nada más lejos de la realidad. Si tienes un bebé en casa, las comidas, las siestas y los cambios de pañales mandan, y si los hijos son mayores, el cole (mejor dicho el horario del cole) manda. 

Trabajar desde casa es genial porque te permite pasar más tiempo con tus hijos, te ahorra tiempo en desplazarte y te da cierta sensación de libertad, porque estás disponible, si está malo, si tiene un mal día, si te necesita. Puedes estar en las actividades en el cole sin pedir permiso a nadie, puedes generar una rutina según la situación, la edad de tu peque y según el tipo de trabajo que realizas. 

Por otro lado, si eres madre o padre, necesitas una organización muy muy eficaz para que funcione… 

Y si la organización ha fallado, lo que necesitas es flow o mejor dicho… Fluir. 

Fluir con los acontecimientos. Un día tu peque te regalará una siesta de 2 horas y se retirará a su habitación a jugar un rato y podrás trabajar bien. Otro día te necesitará CADA SEGUNDO y será imposible terminar la lista de tareas… Si te enfadas, la situación será peor, déjate llevar, reorganiza el día y disfruta que el tiempo que puedas pasar con tu hijo o hija. 

Fluye…  

Lista de imprescindibles para el home office si tienes hijos:

Una buena cafetera – tocará madrugar o trabajar de noche

Buena organización y reorganización y rereorganización – porque ningún día es igual que el otro

«Flow»- para disfrutar en vez de enfadarte por algo que no puedes cambiar

Y una cuenta de Instagram dónde puedas enseñar qué chulo es esto de hacer homeoffice. 

¿Conoces la nuestra? Algunas veces subo fotos de mi despacho en casa (solo composiciones idílicas para dar envidia) 😉

 

 

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