Viajar con bebés y niños – Grecia

Grecia es un destino perfecto para viajar con peques. No solo porque los griegos parecen adorar a los bebés y pequeños viajeros, sino porque está a un tiro de piedra desde cualquier ciudad de Europa y forma parte de la Unión Europea, o sea evitamos el papeleo (seguros, vacunas, pasaporte…)

Grecia es mucho más que Santorini y sus casas blancas con tejados azules y aguas cristalinas. Más que la Acropolis. Es una mezcla de culturas, ciudades, aldeas, templos antiguos, montaña y mar… y por supuesto, sus gentes.
El motivo de nuestro viaje fue a asistir a la boda de una amiga griega así que el contacto con las personas locales era de esperar… Nos sorprendió la amabilidad con que nos trataron no solo su familia, sino en general todas las personas con las que nos cruzamos en nuestro viaje. Nuestra anfitriona en Tesalonica, la familia que gestionaba el hotel en Atenas, que siempre tenía un detallito con Mara, la señora en la estación que sin hablar inglés nos ayudó a aclararnos con las letras griegas, los revisores del tren que siempre tenían una sonrisa para Mara, el gitano que nos regaló melocotones por la sonrisa de la peque… Excepto los señores vendedores de tickets para el tren (sin excepción estaban de mal humor todos y atendían a regañadientes) casi todos los griegos que hemos conocido en nuestro viaje en avión, tren, autobús y coche de alquiler eran amables y les encantaban los niños. También hay que reconocer que evitamos los sitios muy turísticos, nos movimos en barrios, pueblos y medios de transporte poco frecuentados por extranjeros.

Otro punto fuerte de Grecia es su gastronomía. A nosotros nos encanta pero creo que en general a los niños también… Porque a qué niño no le gusta el souvlaki (la brocheta local o carne de palo como lo llama Mara) , el gyros, y la ensalada griega… A nosotros nos encanta la cocina griega tal cual, pero la peque estaba entusiasmada también.

Gran parte de las playas son de piedra, es recomendable llevar chanclas, pero justo por eso el agua es cristalina… Son playas de tirar piedras al mar, de darse un chapuzón refrescante en la mayoría, aunque hay de arena también.

El transporte puede llegar a ser desconcertante por ejemplo por estas estaciones nuevas (como la de Corinto ) que están en la mitad de nada… Y al llegar si preguntas como puedes ir al centro, te contestan: en taxi o andando pero no está cerca. Ok, vale, pero ¿no hay autobús? No. Bien pensado… O cuando quieres ir a la estación de autobuses de Atenas y te dicen que tienes que coger el autobús nº51 que para en tal sitio, vas a la parada, está tachada, lo han cambiado, pero se les ha olvidado poner el nuevo itinerario… Cosas así ocurren, y son parte de la aventura de viajar. Pero una vez si uno consigue llegar a las estaciones hay trenes y autobuses con bastante frecuencia a los sitios en general.

Otra opción es alquilar un coche, pero creo que hay que tener nervios de acero para conducir en Grecia, sobre todo en las grandes ciudades. Además el uso obligatorio de los sistemas de retención infantil parecen meras recomendaciones porque bastantes coches se ven con niños en el asiento delantero, en el regazo de los padres… Nosotros alquilamos un coche en una agencia local y pedimos una silla para Mara nos dieron un elevador diciendo que  eso es legal en Grecia. (no lo creo, pero sí que la policia hace la vista gorda) Así que viajando con peques merece la pena alquilar un coche en una empresa grande multinacional, que tendrán la silla homologada apropiada para la edad del bebé.

Estando en Grecia no podemos dejar de lado su historia y las huellas de ella. Viajando con un bebé o con niños pequeños hay que adaptar estas visitas culturales, pero creo que forman parte del viaje y no por ir con ellos hay que olvidarse de los museos, iglesias o ruinas. Es cierto que no recorrimos la Acropolis entero, disfrutamos de su entorno, parte de ella a la luz del atardecer… Al antiguo teatro de Epidauros íbamos con la promesa de que ahí hay un gran escenario dónde Mara podrá cantar y bailar (le encantan las dos cosas) y así fue. En las iglesias bizantinas buscamos el bebé y su mamá en las imágenes. Intentamos encontrar una motivación para ella en cada una de las visitas culturales.

Resumiendo, entre los destinos europeos Grecia es una apuesta segura, un país con muchas caras y bellezas más allá de casas blancas y azules, sobre todo por su gente.

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